jueves, 26 de mayo de 2011

So Nice


Si, es evidente después del viaje a Acapulco estoy mucho más tranquila. Aunque, no voy a negar que tengo mis demonios aún dando vueltas por ahí. Después de otro viaje, pero ahora de trabajo, mi laptop se volvió a dañar. Creo que mi cuenta karmica debe estar elevada. Por qué me pasa cada cosa...

Después de un ataque de pánico, si otra vez, le hablé a R... que iba rumbo a su trabajo. Después de hablar un largo rato sobre, tarugada y media quedé en ir a su oficina a dejarle a mi más preciado bebé.

Ya sé que una máquina no tiene personalidad, ni alma. Pero las máquinas, es decir, los ordenadores, siempre han sido mis más fieles compañeros de batallas, y siempre termino encariñandome con ellos. Y, a diferencia de algunos hombres, si se ponen muy tercos, los puedo apagar o mandar a que los arreglen sin que protesten demasiado.

A eso de las 12 del día estaba metida en un taxi, rumbo a Santa Fé. O mejor dicho Santa Fake. Normalmente el tránsito pesado de la Ciudad de México, no me desespera. Pero en Santa Fé, puede, verdaderamente sacarme de mis casillas. Supongo es el sutil aroma a corporativo, o más bien, la gente que trabaja en los corporativos, la que me hace ponerme nerviosa.

Preferí esperarlo en el lobby del edificio, como buena workaholic, sé que mostrarle a alguien dónde trabajas es cómo mostrar tus datos bancarios, como mostrar tu cuarto en la secundaria. Hombre, el lugar dónde pasas las cosas más importantes de tu vida, después de cierta edad. Y sinceramente, no me gusta invadir espacios cómo ese. Es tan personal, que me da miedo.

En espacios como ese, me parece divertidisimo observar a la gente. Me gusta imaginar las presiones que traen encima, que algún día, podrían ser historias dignas de un buen libro. Si es qué tuvieran la creatividad y la paciencia para hacerlo algún día. En fin, esperé a R, unos 15 minutos que me parecieron eternos. Mientras pensaba en pendientes, todo el trabajo atrasado que tengo gracias al nada eficiente servicio post venta de Toshiba y sus centros de Servicio. Más el acumulado del viaje de trabajo. De verdad, que no me dio un ataque de nervios por obra y gracia del espíritu santo.

Finalmente R, me encontró. Le di a mi bebé y subí a otro taxi. Iba a ir a la oficina, pero cambie de dirección bajando de Paseo de la Reforma. ¿Qué diablos iba a hacer allí sin máquina?

En casa de mi madre, revisé algunos mails. Y otra vez, tiempo libre para pensar. Resultado, me quedé dormida en el sillón. R, me habló varias veces para informarme el status del niño latoso que tengo por ordenador. Hizo berrinche, pero después de 24 horas el cabrón estaba de nuevo en forma para regresar a mis garras.

Nos vimos de nuevo, en el mismo lugar dónde nos conocimos oficialmente. En el auto le entregué unos discos que le debía. Y él, me entregó la máquina, faltaban plugins y ciertas cosas de resolución, que no podía saber que necesitaba de primera instancia.

R, me llevó a mi casa. Nos quedamos hablando un buen rato, y después abrí la máquina y la conecte a la red, si en la calle. Después de 10 minutos decidió que era más cómodo - y seguro- entrar a la casa. Cosa que, no me hacía la menor gracia y menos, teniendo una fiesta de otakus de región 4 B y pirata en MI patio. Pero bueno.

Conectamos mi laptop en mi cueva y se puso a revisar lo que le hacía falta a la máquina. Yo llevaba un abrigo negro y un vestido, un vestido, con un gran escote, y una falda bastante corta,sin nada debajo. Iba a salir con un abogado, que a la mera hora canceló. Me acarició un rato las piernas.

Al poco rato, ya me había quitado el vestido... me encanta portarme mal, y más cuando se qué del otro lado de la puerta aún hay vírgenes de 25 años. Me encanta, sentir cuando alguien me agarra las tetas, me mete la mano en la entrepierna, me encanta que de vez en cuando alguien me bese mientras me penetra. Si me encantan esos momentos.

Después de eso, terminó lo suyo y se fue a su casa... y yo me quedé recordando un buen rato, lo que pasa en la cama de las visitas.







3 comentarios:

juan dijo...

ummm que rico, acariciarte las piernas, tus senos, meter la mano bajo tus bragas, y con un vestido como lo describes suena excitante......

Falopio dijo...

A mi los besos me encienden y más cuando se prestan para excitar y sentir más la humedad y esa respiración agitada acompañada de convulsiones de los orgasmos, puffff!

He dicho.

Friené dijo...

me encanto tu entrada, imaginar esa mano traviesa entre los pliegues de la falda y tu desnudes mmmm interesante