viernes, 10 de junio de 2011

Sin Etiqueta. Primera Parte


Hace unas semanas, llegó, como todos los días un mail de un hombre, pero este, era más que especial, no tengo forma de describirlo así que salvo su nombre, lo trascribo completo.

Hola Katsya:
No se si es este realmente tu nombre pero me gusta. Me gustataría llamarte así, si tengo el honor de conocerte, espero que el apellido Bond no rinda tributo al místico agente especial británico que tanto le gusta las generaciones mayores que la mía, del cual yo no soy muy devoto pero si asi fuese daría exactamente lo mismo.

Sabes, disfruté mucho leerte, mas bien conocerte a través del texto. Siempre hepensado que una gran historia es fácil de contar porque por si misma ya es interesante, pero cada vez me convenzo mas que una gran historia no sería justo eso, si no fuese por la destreza del responsable de transmitir el contenido. Y justamente creo que aquí se conjugan perfectamente ambas cosas, la maestría y la finura de la redacción con la anecdota eróticamente fuerte que despertó y arrancó de mí inumerables suspiros.

Ya no quizé conectarme al MSN para concentrarme en ti, mas bien en mi lectura, que hice mía a partir de tu Blog. Como te dije, siento como si estuviese hablando con la escritora de un gran libro.

Yo tengo 33 años y tu 23, pero creo firmemente que nadie es tan sabio como reconocer que no tiene nada que aprender y nadie es tan humilde como para decir que no tiene nada que enseñar... y me encantaría aprender de tí sin importar el número en la edad. Quiero conocerte.
Ojalá mas adelante se de la oportunidad, por lo pronto me tienes cautivo, pendiente y estúpidamente admirado de tanta creatividad y ganas de vivir. Ahí lo tienes, al tipo de 33 que siempre tiene todo bajo control y presume de su absoluta seguridad en sí mismo, rendido de admiración ante tu forma de vivir y tu capacidad intelectual.

Te mando un beso.
A...

Con semejante mail, mi ego, estaba en algún punto entre el Nirvana. Me sentí profundamente halagada. Hace, muchos años que no leía algo tan lindo. No dude en darle mi numero de celular.

A... y yo, estuvimos hablando varios días, por msn, y también por teléfono, desde que se levantaba, hasta que llegaba a su trabajo. Osea, desde como las cuatro de la mañana hasta cerca de las siete y media o un poco después. Increíble, para alguien como yo, que es esencialmente nocturna, y aborrece la luz del sol directamente en la piel.

Él, me pidió que fuéramos a comer, un martes a la Condesa, pero por azares del Destino. Acabamos viéndonos en un Starbucks en Reforma 222. Cómo buen empleado corporativo, el llegó 15 minutos antes de la cita al lugar. Y yo, como buena vieja, llegué 20 minutos retrasada.

Apenas y nos daba tiempo a pedir un café. Así qué, para alargar el tiempo juntos, decidí acompañarlo hasta dónde tenía una cita.

Mientras bajábamos al estacionamiento, sentí como su mano trataba de acercarse a mi cintura, para abrazarme, estaba indeciso, y nervioso... encantador para una primera cita.

En cuanto entramos en su auto, y poníamos punto final a nuestra presentación. A... me pregunto que si la daría un beso. Y francamente, esperaba, ansiosamente su pregunta. De inmediato me acerque a sus labios, y deje que sus manos, por fin me abrazaran y tocarán lo que se les diera la gana. Unos minutos después, me aleje de el para tomar aire. Y abrir el vaporoso saco que llevaba para cubrir el enorme escote del vestido verde con corte halter que llevaba a propósito para ver cómo se comportaba.

Vi inmediatamente, su mirada lasciva sobre mis pechos, según yo me lleve una gargantilla larga para disimular, pero creo que el efecto fue inverso. Volvió a abrazarme, a besarme, y a tocarme. De pronto, sentí sus manos sobre mis senos. Tocándolos lentamente, investigando cada centímetro. Mientras, yo me iba excitando demás.

Hizo a un lado el escote y bajo de mis labios a mis pezones, con una mirada precavida de cuando en cuando... su otra mano iba por debajo de la falda del vestido, buscando la tanga roja que llevaba para hacerla un lado, y palpar mi sexo. Sus dedos apenas lo exploraron. Ya iba retrasado a su cita. Y no me quedó más remedio que acomodarme el escote, cerrarme el abrigo, y emprender junto con el camino.

Nos despedimos con un beso, y la promesa de vernos dos días después.

Bajé de su camioneta gris, y me puse a caminar por las calles de la Condesa. Hacía apenas dos meses, me habría parecido inconcebible hacer algo así a esa hora. Me encanta caminar y disfrutar así la ciudad, y más, imaginando cómo me vestiría para nuestra próxima cita... Un hombre de 33 con una "nena" de 23...



3 comentarios:

Friené dijo...

que golpe al ego tan lindo,lograste que recordara muchas cosas con ese detalle de la nena de 23

Katsya dijo...

Hola Friené: Me ha encantado tu blog también. Me gustaría de cuando en cuando dejarte un comentarios. Pero no sé puede allí. Te dejo mi mail katsyafantasy@gmail.com

A.... dijo...

Honestamente recuerdo perfecta y absolutamente todo, excepto esa gargantilla..Pasó despercibida ante mi admiración por ti, que finalmente es lo que hubieses esperado. Eres increible "nena"