9 años, wow. De repente me gustaría decir que me siento la niña de 17 años que decidió escribir y experimentar como por cierta revancha.
No me arrepiento de ninguna de las aventuras que han ocurrido gracias a mi necesidad de cierto protagonismo y exhibicionismo en la red. Ha habido cómplices maravillosos como R... con quién tuve un viaje de desintoxicación en Acapulco. O el otro R, que en un lujoso barrio de la Ciudad de México me hacía olvidarme de todos mis problemas por algunas noches y mañanas. Entre orgasmos y el sonido del estanque en dónde vivían sus tortugas. Lástima que no pudimos volver a coincidir.
También estuvo la ternura de A... que aunque no llegó a nada propiamente en la cama, me demostró que si en el fondo me gustaría tener a alguien que este pendiente de mi alma. Le imprimió cierto toque de cariño al que no estaba acostumbrada.
Hubo por ahi, entre los primeros en 2004 un maestro de una famosa universidad marrón en Santa Fé, que me demostró que si, me podía salir con la mía. Con él aprendí como era un 69. Por esas fechas también en la Colonia Condesa alguien me enseñaba en un departamento en la azotea que era eso del sexo anal.
Ni que decir de J... y sus amigos. Vaya que me llevaron de la mano a través de la Universidad del mundo hedonista del sexo en grupo. Con ellos ocasionalmente sigo en contacto, un fascinante contacto.
Ya se me quitaron las ganas de subirme la edad como al principio. Ahora si estoy cerca de los 27 años. No tengo idea que sigue pero me parece que la idea es divertirse en el camino. ¿Me acompañan?
2 comentarios:
Te acompaño
Claro que te acompaño, email o whatsap? Antes de conocerte en vivo.
He dicho.
PD. Besos.
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