lunes, 21 de septiembre de 2015

Te extraño en mis sueños

Antes, cuando no estaba con nadie, mientras me quedaba dormida sentía unas imaginarias manos acariciando mi cuerpo, a veces penetrándome con un dedo, otras solamente abrazado a mi. Tal vez eran alucinaciones por cansancio o por que el cerebro tramposo le gusta jugarte bromas de mal gusto. En el fondo, me gustaba pensar que en alguna parte del mundo habría un amante perfecto para mí que no sabría, cómo, cuándo, dónde o porqué un día aparecería en carne y hueso frente a mis ojos.
¿Pero como reconocerlo? 

Por esas caricias que alguna vez compartimos en la inconsciencia. El escalofrío que producían sus inexistentes manos cuando acariciaban mi piel, o los mordiscos en los pezones, o las fantasías que aparecían como sueños extraordinariamente detallados... Orgías de toda la noche y amaneceres exhaustos pero siempre uno al lado del otro. 

Perversiones compartidas, un cómplice orgulloso en un tiempo y en una dimensión que solo aparece cuando Morfeo hace de las suyas.

Desde una noche de Agosto de 2002, eras un fantasma que esperaba ansiosa desnuda entre mis sábanas. Han pasado los años, sí, y un montón de amantes de todos los tamaños, formas y posibilidades. Pero en el fondo, siempre busqué ese amante cómplice en cada uno de ellos.  ¿Por qué?  No lo sé, a veces el instinto es más poderoso que lo racional de nuestro cerebro... 

A veces me sorprendo extrañando, esas manos, esas caricias, esos mordiscos y esa presencia fantasma en mi vida... ¿Existes aún entre mis sueños? Me gusta pensar que si. Me gusta pensar que existe ese amante inagotable con una libido igual a la mía.

Una líbido y una imaginación inagotable siempre en busca de nuevas experiencias. Que no le tenga miedo a probar, pero que sobretodo, este conmigo cada noche abrazado a mi cintura. Extraño esa sensación de un siniestro pero encantador fantasma que seguro creo mi cerebro en una conexión neuronal un día de agosto de 2002. 


No hay comentarios: