lunes, 1 de octubre de 2007

De Fetiches

Todos los seres humanos tenemos fetiches, por partes del cuerpo, por cosas, por sabores, por sensaciones. Cosas que carecen de alma, pero que hacen sentir un deseo incontrolable de poseerlos. No hay ningún problema con tenerlos, esos fetiches siempre se agradecen.

El problema serio comienza cuando toda la energía se van en los fetiches. Cuando no te relacionas con las personas, cuando dejas las obligaciones por estar todo el día con tu amado, si amado fetiche, generalmente se trata de algo que jamás te va a corresponder.

La culpa te invade, la depresión viene con ello y puede llegar al suicidio, aquí, ya estoy hablando de casos extremos.

No existe una regla para para los fetiches, todo es válido hasta dónde las malditas culpas lo permiten.

El equilibrio es difícil de lograr si eres uno de esos fetichistas, piensa que el mundo afuera, seres con alma, que tal vez, quieran conocerte.

Me quito el disfraz de maestra y terminó este post de información más que perversión.

3 comentarios:

ºÉl (Ricardo Árbol) dijo...

Yo soy fetichista de calcetas en piernas desnudas...

Me gustan las piernas aparentemente cubiertas.

Los gritos y oh, como amo a las mujeres.

R. Arce

Raziel dijo...

Excelente Post!...

Indigente Iletrado dijo...

Ya decía el buen Marqués que la culpa es un estorbo innecesario.

Pero claro, él lo decía con el descaro ingenuo de un cínico que se sabe encantador, la culpa también incluye un kit de sobrevivencia.

Los fetiches son como las especias en la comida. Sólo hay que cuidarnos de no condimentarla demasiado.