domingo, 10 de julio de 2011

Machos


Hace unos 9 meses, adopte a un gato, casi recién nacido. Hay quienes necesitan rezar para dormir por las noches, otros, hacer una buena acción del día, y otros simplemente abrazan su almohada. Yo, necesito un gato, que acariciar, para sentirme tranquila.

Supongo, que esa manía viene desde que leí que los egipcios, los tenían por seres entre este mundo y el otro, que cuidaban de sus almas. Francamente, las temporadas en las que no he tenido gato, me siento simplemente miserable, e indefensa. Necesito que un par de ojos verdes, siempre observen a la distancia mi vida, para sentirme segura.

Mi pequeño demonio, no tiene instinto felino. De hecho, tiene un caso grave de mamitis, porqué aún no ha descubierto que somos de diferentes especies.

Él, al igual que muchos machos humanos que he conocido y he tenido, para bien o para mal, admitir en mi vida; no sabe demostrar cariño. Es más fácil que me muerda, cuando solo quiero abrazarlo, o acariciarle la cabeza. No es capaz de demostrar un poco de cariño, si no es lastimando o llorando cuando lo dejo solo. A diferencia de las hembras, cautelosas al principio, pero más temprano que tarde acaban dándote su cariño, su corazón y su confianza.

Mujeres ¿Les suena familiar?

En los últimos meses, he roto más veces de las que quisiera admitir, he roto mis propias reglas. Por momentos, quite la coraza que normalmente uso, en contra de los "te quiero", "te extraño" o los: ¿Qué pasaría si solo salieras conmigo? El resultado, ha sido desastroso, y es qué, si a final de cuenta soy mujer.

Definitivamente, no entiendo por qué me permití hacerlo... bueno, si, por qué se siente bien, romper, incluso nuestras propias reglas de vez en cuando. Claro que después, hay que pagar la factura. Esta vez me ha costado, una cámara semiprofesional, daños incalculables a mi ego, por primera vez en mucho tiempo, celos por qué negarlo... Se siente bien jugar, pero odio perder, cada vez que recuerdo a esos machos humanos, volteo a ver los ojos del dueño de mis quincenas, ansioso de que le ponga un poco de atención... Por ahora, y creo que durante un buen rato, las únicas mordidas que deseo, son las de mi gato en mis manos. Pero aún así, como diría está mujer, todo lo anterior, pese a la factura endosada... Feels so good.



No hay comentarios: