sábado, 23 de julio de 2011

Nothing can come between us


Después de que, vi a A..., la primera vez, me dejó tan caliente, que esa noche, se me ocurrió la estupidez, de salir con un imbecil, que acabó robandose de mi nueva cámara digital semiprofesional, varias tarjetas etc, según él, por accidente.

Bueno, estoy tan encabronada, todavía que, de verdad, no pongo su nombre, su mail, y su foto, porqué hay una investigación contra este tipo. Que si no...

Ni hablar, unos días después de este incidente, A... y yo, nos volvimos a ver. Pasó a recogerme al auditorio nacional no reconocí su camioneta, hasta que tocó el claxon, según yo, era oscura y no plateada, pasamos todo el camino hacía el sur hablando del tipo, de la cámara, de su trabajo, de la gente, que si saberlo conociamos ambos... Pasó a dejar una usb a perisur, y en el estacionamiento, comenzó a besarme, a tocarme por encima de la ropa, hasta que no pudo más, y la abrió. Para tocar mis senos... Nos acomodamos la ropa y de nueva cuenta al tráfico.

Llegamos a un precioso restaurante de comida china, frente a Tv Azteca, PF Chang de verdad es hermoso, y la comida excelente. Hablamos casi dos horas. De todo, y de nada.

Fuimos al starbucks, que da justo a periferico, para intentar entrar a la tienda de ganhdi y enseñarle a comprar e -books, no resulto, pero me dió perefecto tiempo para acercarme a él, y besarnos. Yo estaba a mil, y sin querer me puse a gemir. Creo que los de la otra mesa se dieron cuenta. Nos quedamos un rato observando la ciudad y de regreso al estacionamiento.

A besarnos, a tocarnos, a sentir la piel uno del otro, cerca, aunque fuera por un momento. Ya se hacía tarde y él, tenía que regresar a su casa. En el tráfico, de regreso al norte de la Ciudad de México, me confesó un par de cosas, y me dijo un par de netas. En ese momento, estaba, igual que en Acapulco, confundida, devastada, nerviosa, y sin idea hacía dónde iba mi vida. Realmente, solo despertaba para hablar con él, pues no tenía la energía de la que gozaba hacía unos meses, el golpe de la pérdida de mi mejor amigo, junto, con el mood raro en los que me metieron mi enfermedad, y las constantes e infructuosas peleas en la oficina, me dejarón sin ánimos para nada más. Irónicamente, de las bocinas de la Nitro, salía la poderosa y siempre meláncolica voz de Beth Gibbons, diciendo give a reason to be... a woman.

Curioso, mi vida siempre tiene el soundtrack perfecto, a cada instante. Yo sabía que A... está casado, pero en esos días, me entretenía pensar que en algún punto era mio. ¿Qué estupidez no? Alguien como yo, que ya no cree en el amor, más allá que el que le tiene a su gato, a las letras poderosas , y la buena música, cayendo en semejante ilusión absurda. Ja, aunque por otro lado, medio me autodemostré que, aún puedo creer. No consientemente, por supuesto.

En algún punto entre periferico y palmas, me dijo "Quiero tener sexo contigo, si, pero no estas bien y yo no quiero ser parte de esto" Es lo más cruel, y lindo que me han dicho en muchos años, y en mi cara.

Pasé en silencio un buen rato, observando la ciudad, pensando, en mi gente, en mi pasado... Hasta que reaccioné porque estabamos llegando a Mordor, digo al Estado de México en algún punto cercano a Valle Dorado. Lo cierto, es que, no me quería despedir. No quería irme, sin por lo menos besarnos de nuevo. Sutilmente (ajá, no pude ser más directa) y entramos al estacionamiento, de un supermercado. Yo, lo que quería realmente, era que me penetrará ahí mismo, que me dejará saber, de una vez por todas, que si sus conversaciones, sus mails, sus llamadas, podrían materializarse por un momento, en los sillones de su camioneta.

Metío un par de dedos en mi vagina, mientras saboreaba mis senos, nos besamos de nuevo, me jaló suavemente del pelo, para pasar su boca a mi cuello, a mi oído, y de nueva cuenta a mi pecho. Hasta que, nos separamos más por fuerza, que por gusto y me puso en taxi hacia a mi casa.

Llegue a mi casa a masturbarme. Él me dijo que hizo lo mismo. Semanas después nos volvimos a encontrar, esta vez en Polanco, apenas el tiempo suficiente para besarnos. Afortunada o tristemente, aquí acaba esta historia. Por qué, no me lo pregunten, yo hubiera querido prologarla. Pero él, me parece que está en un mood completamente diferente, en el que no desea hacerme participe.

Tal vez, la culpa fue mía, por qué desde un principio, le advertí que yo no iba a cambiar mi vida por él, y seguramente el tampoco la suya, y el trato, de parte, lo cerre con esta rola. Que más ad hoc, no pudo haber estado.



A pesar de todo A..., me hiciste volver a sentirme segura de mi misma en todo lo que hago, gracias por eso, y por escuchar todo lo que te he dicho. Tú decides si continuas en mi vida, o no.


2 comentarios:

Abogada Soltera dijo...

Fue generoso contigo, niña... Así que piensa que te dio lo mejor que podía darte en ese tiempo que estuvo contigo: poder volver a creer en el amor.
¿Qué escuchas ahora?

Andrick 33 dijo...

Abriste una puerta en su vida... Una puerta que siempre estuvo ahí, pero él solo miraba, por horas y hacia muchas preguntas. Como un viento estremecedor, la abriste y él pudo entonces ver cosas que antes solo imaginaba. El problema mi niña, es que la puerta continua abierta y él no querrá cerrarla.