martes, 11 de octubre de 2011

Gente II

Como lo he dicho, me fascina esconderme y escuchar conversaciones en lugares públicos. Y sé, ya sé es de mala educación. Pero no puedo evitarlo, me gusta ver como la gente diferente a mi concibe el mundo. Del otro lado de la moneda, ahora les toca a los solteros. 

Una noche de esas en las que "vuelve a sonar mi celular y golpeo a alguien" decidí que era buena idea, consentirme a mi misma, e irme a meter al Gran Hotel de México en el centro historico de la Ciudad de México. La terraza tiene una vista maravillosa, los cocktailes, y la comida, no estan nada mal. 


Esa noche, me encontre el tipico grupo de amigas solteras, viboreando a las que no habían llegado. 
-Guey,  ¿Te acuerdas de Alicia, ya de la oficina de... ? 
-Claro, ¿Ahora que hizo? 
-Trae nuevo guey, y parece que van en serio. Pero, el tipo es más mujeriego... que bueno. 
-Ahhh ya sé gueeey, aca entre nos, yo salí con él, pero no sabía ninguna de sus mañanas. 
-¿Qué mañas? Ahh ya, cuentame. 
- Pues les encanta los trios guey, obvio, cuando me dijo, lo mande al demonio. 
- No mames. 

En eso llega Alicia, y el par de víboras le dieron un efusivo recibimiento. Y en eso,  suena el télefono de una de esas dos. Aparentemente, era el novio de Alicia, y discretamente (sic) se levantó hacia la terraza, osea, a dónde estaba a mi mesa. 

-¿Bueno? Hola M... estoy cenando con unas amigas ¿Qué pasa? ¿Al rato?  Ok, va, pero aquí está tu "novia".  Ahhh entonces, no sales con ella. Bueno, entonces nos vemos al rato por el  Sanborns de los Azulejos. 

Las tres alegres comadres, siguieron lo suyo mientras yo me dedicaba a disfrutar de la vista, con la cámara en mano. 

Detrás de la aparente mojigateria, y la decencia, me parece que esas tres, eran más divertidas que yo. Pero nunca, ni frente al espejo cuando se levantan lo aceptan. Porque estan empeñadas en eso de la familia, y la felicidad de la pareja. Francamente, que flojera. A final de cuentas, me parece que a lo que realmente le tienen miedo es a la soledad, y no les gusta admitirlo. 

Después de ver todo eso, no se por qué me vino a la mente. Esto. 





¿Por qué nos costará aceptar tanto la realidad? 

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