lunes, 3 de octubre de 2011

Gente

De vez en cuando, me gusta sentarme en un café a olvidarme de mi mundo. Con Caramel Machiatto y bien escondida en una esquina, me siento a observar a la gente. A escuchar conversaciones lejanas, e imaginar, la historia completa.

En una de mis tantas visitas de trabajo a una de las torres ezmeralda,  decidí irme a esconder al Starbucks, en lugar de estresarme en el tráfico de las 6 de la tarde, rumbo a casa.  Estaba lloviendo, supongo que debió ser en abril de este año.

Me concentré en la parejita que tenía enfrente. Evidentemente no estaban casados, y de hecho, parecía que se escondían. Hablaban en voz baja, pero aún así alcancé a escuchar que hablaban de sus relaciones en la oficina, ambos casados, pero no entre ellos.

-¿Tú crees que se den cuenta que me tiro al  jefe?- dijo ella
- Para nada - dice él
-Es qué el guey quiere que vaya con el al viaje a no se dónde, ya sabes que su secretaria es metiche y es amiga de la esposa
- Calmate, y si se enteran qué
-¿Si verdad?
-Entonces, ¿ Qué vamos a hacer al rato en la noche, ya se tardaron esos gueyes no?
-Ya sé, pero el tráfico esta de la mierda y con la lluvia...

Seguramente este par, es uno más de los que se sientan en las reuniones del corporativo, y presumen de sus hijos, de su camioneta nueva, relación perfecta, títulos nuevos, cursos, viajes... Pero, la verdad, es que no les gusta del todo su vida.  Se casaron si,  pero ¿para qué?. Les quedan ganas de experimentar, pero no son capaces de decirle qué es lo que realmente quieren a los que eligieron para compartir la vida.

Entiendo, que hay que guardar ciertas apariencias, pero, porqué insisten en lastimarse a ellos mismos, haciendo algo, que realmente no quieren.   Me pregunto, ¿qué paso en su vida, que están acotumbrados a mentirse en el espejo? Hace algunos años probe lo que se siente ser libre de hacer lo que tu quieres, y de cierta forma, admitirlo públicamente.

Y, aunque te expones a cierto rechazo, no hay nada como verte al espejo, y aceptar de una buena vez, quién eres y por qué. En todos los sentidos.

2 comentarios:

mau dijo...

Kat que palabras tan elocuentes y tienes razon si no eres capaz de mirarte al espejo y saber quien eres y que quieres no eres mas que nada

Andrick 33 dijo...

Pareciera que estas más preocupada tú por los casados, que los casados mismos.. Como sabes tú que lo que tienen no lo disfrutan?, en realidad en la vida se disfruta todo, de la esposa, de los hijos y de la camioneta nueva que el trabajo corporativo te dió, ah sí, lo olvidaba, y también de la amante se disfruta, por su puesto.

Si eres capaz de administrar tantas cosas que disfrutas al mismo tiempo, no tienes más que congratularte frente al espejo con los pulgares arriba, definitivamente sabes quién eres y te encantan las decisiones que has tomado en la vida.

Hay gente que no se casa y se cree libre, pero no controla ni el rumbo de su vida aunque el espejo le diga lo "feliz" que es, porque no carga con ninguna culpa, cuando mas bien lo que sucede es que en la vida no tiene nada, quizá tiene conflictos con su propia familia, le falta cariño o tiene crisis emocionales, pero eso si, no esta casada.

Creo que es mejor señalarnos a nosotros mismo que señalar al de enfrente que hace lo que no nos gusta y nunca hemos experimentado, (como el matrimonio), mejor cada quién a su propio espejo y así no envidiarás ni gastarás energía en la vida de los demás, sobre todo en la vida de los casados malditos engañaesposas e infelices, "según tu".