sábado, 13 de septiembre de 2014

Por un buen tango.

He de confesar, que hasta hace muy poco realmente,no me había enamorado.  La primera experiencia de ese tipo en mi vida, según mi yo de esa época me hizo darle la vuelta a mis emociones, hacerlas bolita como si fueran una hoja de papel arruinada y guardarlas en una caja olvidada en el fondo de mi alma. Ahí dónde guardo las cosas que no me gusta recordar, esas que me hacen llorar cada que las recuerdo. 

Tal vez sea por todo ese tiempo que pasaron juntas esas cajas en mi alma, que se contaminaron con las humedades de la una y la otra. Ahora ya no sé que siento, si es parte de esos recuerdos que ya no quiero que me atormenten,o parte de la ansiedad de probar cosas nuevas y no saberlas manejar. 

A veces, me gustaría haber sido como mis aburridas compañeras de escuela, siempre pensando en lo que sentían por alguien para haber aprendido a manejar eso que le llaman emociones.  Me ha pasado últimamente no saber que hacer con mis ganas de estar todo el tiempo con él, de entender su mundo y como encajo en el.

No se si soy yo, o simplemente un efecto secundario de las pastillas anticonceptivas. Pero me he sorprendido convertida en lo que más odio del 99% de las mujeres que conozco. Y me encantaría poder controlarlo pero no puedo. En parte por los silencios que hay en él. Busco la respuesta en sus ojos pero no siempre sé si la interpreto correctamente.  

Hablando con un amigo que anda más o menos en las mismas que yo, llegamos a la conclusión que no sabemos manejar nuestras emociones porque nos brincamos totalmente una etapa de la vida en pos de buscar como lograr hacer lo que soñabamos profesionalmente 

Me siento igual que la niña de 17 años que comenzó escribiendo este blog en 2004, con la experiencia sexual de la de 27.  No sé que hacer con los sentimientos que hay más allá de compartir fluidos, besos y caricias. Con las ganas de compartir por primera vez un proyecto de vida.Y tampoco sé que hacer con la desesperación que me causa. Me vuelve loca, me trastorna y todo lo que quiero hacer es llorar. 

Llorar por aquello que no aprendí en su momento y hoy se me regresa como un golpe en el pecho. Un juego que ilusamente creí haber dominado en su momento. En la preparatoria mientras consolaba a alguna de mis amigas después de pelearse por enécima vez con su novio de manita sudada, me sentía superior a ellas, sin tener que cargar con incertidumbres de ese tipo. 

Sin ese dolor que me impidiera hacer de las mías y explorar todos los aspectos de mi recién descubierta sexualidad. El sexo era sexo para mi, y no había del todo una necesidad de estar con alguien más allá de las sábanas. Ese sentimiento de superioridad se ha ido cayendo  en los últimos meses, y ahora me siento más bien como bambie al lado de su madre asesinada por el cazador. Sumamente confundida. 

¿Es normal? ¿Cómo se lidia con la desesperación de ser humana? De vez en cuando también maldigo un poco la sensibilidad que te da el ser creativo. Ese viaje que muchos necesitan hacer guiados de un psicoanalista hacía si mismos para crear algo de sus vidas. 

Habemos algunos que no necesitamos ayuda para ello, que podemos crear sensaciones a través de las palabras, del vídeo, de la música, o de cualquier expresión artistica.  El problema es que eso te hace más vulnerable a lo que sientes.  Te hace vulnerable a la pasión desenfrenada que a la vez es el motor de tu vida y si tienes suerte también de tu trabajo. 

Esa pasión viene de las emociones, y por lo menos a mi, cuando una se me sale de control, puede paralizarme. Tengo miedo de caer en otro de esos baches en dónde no soy capaz de pensar en nada más que en mi caos personal. Y que eso aleje a alguien con quién quiero compartir todas mis aventuras, incluida esta que va desde mis sábanas hasta el monitor.



Ya no sé que hacer, y en lo único que pienso cuando escribo este tipo de cosas es la mayor expresión musical de la pasión el tango muy a la usanza de esta época. 

2 comentarios:

Pitt Tristán dijo...

Una vez enamorada por primera vez, aunque fuera la cuarta o la quinta, lo primero que harás será dejar de escribir en el blog.
Saludos.

Katsya dijo...

@Pitt Tristán y sin embargo aquí sigo... creo que al contrario, me ha aumentado el exhibicionismo.