sábado, 8 de septiembre de 2007

Katsya y el Reto


El informe del señor Calderón resonaba en mis oídos, mientras luchaba en Domingo por levantarme temprano. Era parte del trato que yo misma firme casi con sangre. Nunca antes me había dejado conocer antes de la cita. La intriga del reto y sobretodo el libro no me habían dejado dormir en varios días. La expectativa propia de volver a las andadas finalmente me hizo salir de la cama y arrastrarme a bañarme.

Volver a ser aquel mito por un día. Sin duda era la cosa más halagadora del mundo. Retomando el pequeño diccionario de palabras incomprendidas. ¿Sería finalmente una mujer? ¿O era nuevamente el fetiche de alguien, que ni si quiera era yo misma? Preguntas que ocupaban mi mente, mientras me ponía la falda y terminaba de arreglarme

Esta, contra todas las demás era diferente, había una frágil amistad de por medio. ¿A cuántos no mande al demonio por ser fríos, por ser arrogantes? No tengo idea. Tlalocman con su timidez, casi infantil había logrado lo que muchos penes erectos frente a mi monitor no lograron, hacerme sentir bien con lo que hacia.

“Finalmente uno era sincero, ninguna pretensión más allá que una tarde en un hotel, y una muy buena plática de vez en diario. Dispuesto al escarnio de los posibles detractores, mientras que yo, ni siquiera he dado mi verdadero nombre”.

Me decía a mi misma mientras escuchaba las estupideces de mi madre antes de salir.

¿De qué servían las poses si al final nada contaba?

Haciendo berrinche llegué al lugar de la cita, un niño pequeño se me atravesó cuando iba a saludarlo. No es que los odie, no es que me caigan mal eternamente, simplemente siempre se me atraviesan en el momento más inoportuno.

Llegué a contarle mi “tragedia”.

Lo noté entre ansioso y aturdido frente al nuevo descubrimiento. Detrás de la cosa que había llevado semanas intentando comprender, aparecía Katsya.

Finalmente tras terminar mi cigarro y mi berrinche, nos dirigimos al hotel. No dejaba de abrazarme y de agarrarme el brazo.

La hora había llegado, y con la puerta enfrente casi se me echa para atrás, no lo dijo, no hizo un movimiento en falso, no hubo ninguna mirada de flaqueza, solo un instante de duda, que seguramente él, no habrá notado.

Cumplir con el trámite, registrarse, subir en el elevador, como muchas otras veces había hecho.

Frente a la puerta de la habitación abrió la puerta, dejándome entrar primero. Era como volver a mi terreno, como si de verdad nunca me hubiera alejado de Eros. Me acerqué a la ventana, más tratando de ver que hacía él que para ver por la ventana.

Dirigí un momento su atención sobre un perro gordo y negro el azotea de una calle vecina… pero sentía sus manos en mis senos, sus piernas casi atrapadas entre las mías muy, su boca cerca de mi cuello, que comenzó a besar unos pocos segundos después.

El perro hizo su gracia frente a nosotros, se me atravesó una silla y caímos en la cama.

Ahí olvidamos todas las inhibiciones. Pensé que se iba intimidar mucho más. Llevaba una chamarra café que bajó lentamente, llevaba una blusa negra que parecía baby doll y que al bajar por completo el cierro dejó ver mis senos, antes de lo que esperaba(mos). Comenzó a jugar con ellos, como si nunca en la vida hubiese visto algo como ellos, a morderlos, besarlos...

Me quite el arremedo de blusa, que no había cumplido con el cometido que yo planeaba. El aún estaba vestido pues yo quise que comenzara a jugar con mi cuerpo antes de comenzar yo jugar con el suyo. No sé como, sus dedos acabaron en mi sexo, entrando y saliendo rápidamente. Para ser tan novato como decía, no estaba nada mal.

¿Qué era lo que estábamos haciendo?

Aún no tengo idea pero fue sumamente divertido.

Por un rato nos dedicamos solo a jugar más como niños que como amantes. Por un rato solo basto eso, hasta que le dije que me penetrara.

Instantes, difíciles de describir todos estos sin duda alguna, uno de los posts que por algún motivo, me está costando describirles.

Finalmente se desnudó, dejandose los calzones, cosa por la que de inmediato protesté. Pero me desobedeció por un rato, finalmente accedió a mis súplicas, despojandose del último rastro de inhibición.Le pedí que me penetrara, en un principio pareció un tanto lento como registrando las sensaciones a pesar del latex. Pero después de verdad, que se compuso. Sentía su miembro, moviéndose rápidamente en las cavidades de mi vagina. El placer llegó para mí, mucho antes de lo que esperaba, nunca, nunca creí que me toparía con esto.

La tarde transcurría entre caricias y besos cuando decidí llevarlo a la regadera. El agua a veces me aclara la mente y el deseo, sobretodo en Domingo como fue el caso. Tomé el jabón y me dispuse a enjabonarle la espalda lentamente. Le cedí el jabón para que hiciera lo mismo, comenzó por mi espalda, luego mis senos y en un ataque de no sé que lo pasó por mi vulva como limpiando, pero en realidad era jugando. Algo de pudor se me escapó cuando sentí el jabón ahí.

Me aleje un poco para reírme en paz y que me cállese el agua caliente en la espalda. Para quitarnos el jabón de encima también. Salí de la regadera para tomar una toalla y envolverlo en ella, después hice lo mismo con la que quedaba.

Mi mirada se fue nuevamente hacía la ventana, había llovido, y por obvias razones ni enterados. Detalle insignificante que tenía que contarles.

Me volví a la cama, deshecha de tanto jugar con el cobertor. Tomó una foto que no pienso compartir con ustedes. Se la dejo a él completamente.

Se quedó observando un eterno minuto su ropa tirada, iba a tomar una foto de ella, pero, decidí complementarla con la mía, salvo la chamarra café que el me confesó aborrecer.

Me acerqué a mi bolsa en busca de mis cigarrillos, más de dos horas de nicotina en mi torrente sanguíneo no es nada bueno. Tomé el cenicero y me dispuse a fumar en la cama, junto a él, me pidió un poco, y yo no pude evitar la frase "¿Para completar el cliché no?" Se rió un poco y dijo que si.

Entonces, recordó que ya se tenía que ir. A lo que protesté totalmente. No iba a permitir que se fuera cuando se estaba poniendo más interesante.

Regrese a mi bolsa mientras él, se quedaba en la cama boca abajo, entre el cansancio y su reloj de niño responsable. Saqué mi crema, para darle un masaje, como el no podía ver lo que hacía al principio se negó. Hasta que me puse sobre su espalda embadurnándolo de crema, masajeando un poco su espalda con mis manos, con mis senos y sus nalgas, con mi vulva.

Lo volví a exitar lo suficiente, para que renunciara a irse tan temprano, volvió a penetrarme, esta vez, mucho más fuerte, yo estaba sobre su cuerpo, permitiendo que sus manos apretaran y estrujaran mis senos. De nuevo yo abajo, tomo mis manos, como si me atara, y yo lo mordí a lo que de inmediato respondió con besos salvajes, demostrando cuanto lo excitaban mis dientes en su piel.

Nuevamente el orgasmo me sorprendió, y me deje ir, tranquila, como no suelo estarlo. Me abrazo tiernamente, diciendo que ahora sí, debía irse.

A regañadientes accedí, vistiéndome lentamente, mientras el hacía lo mismo, una cosa es tener que hacer algo y otra, querer hacerlo. Este era el caso, debía irse, no quería hacerlo.

Me subí al tocador, antes de irnos, encendí un cigarro y ya vestidos se acerco a besarme, quise hacer un último intento para tentarlo a quedarse un rato más, enredándolo con mis piernas, abrigándolo nuevamente a acercarse a mí.

Bajamos al loby a entregar la llave, una pareja venía llegando.

Abrió la puerta para salir. Nos despedimos con un beso rápido.

Así termina uno de los posts, que mas trabajo me ha dado continuar. Solo me resta decir: Gracias Gerson por el reto, pues de lo contrario no estaría escribiendo de nuevo este lado un tanto macabro de mí misma.

Para cerrar con broche de oro. Les dejo este vídeo, pónganle atención a la letra por favor.



El post de la competencia aquí

6 comentarios:

Gerson "Tlalocman" Obrajero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gerson "Tlalocman" Obrajero dijo...

Gracias a tí, porque me enseñaste cosas que no conocía de mí mismo.

Creo que las encuestas no me favorecen, pero no importa, creo que lo importante es lo bien que la pasamos... y que Katsya está de regreso! =)

Besos =*

Anónimo dijo...

Creo que les faltó mucho mas tiempo para poder conocer realmente a la mujer perversa y el inocente niño.

Un relato muy escueto pero interesante, pero falta vibra... faltó sembrarle emociones, datos más concretos...

toño dijo...

mm, a mi me gustó la forma de describir las cosas, me imaginaba la escena y un escalofrío me recorría, a veces uno quisiera ser el héroe de la pelicula, pero...

toño

Maximus Banana dijo...

Es usted una Maestra. Nos ha puesto a tono a todos. Una dama de la provocación.
Gracias Katsya por volver, por no rendirte el sábado y continuar dándonos un gran pretexto para hacer eyacular las neuronas...

Maximus Banana

UIFPW08 dijo...

linda...